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La otra comunicación

Este fue el año de los escándalos periodísticos. Lo digo de este modo a pesar que apenas si estamos terminando febrero, pues quién sabe qué más sorpresas nos esperen.La renuncia de dos personalidades de la radio deja mucho qué pensar sobre el oficio del periodismo y la comunicación en el país. Primero fue la renuncia del director de La Mega Medellín, Carlos Mira, por un vídeo que subió a unas redes sociales burlándose de una
muchacha que sufre una enfermedad que le dificulta su movilidad. Luego vino la renuncia de la directora de la FM Bogotá, Vicky Dávila, tras la publicación de un vídeo que generó tal
escándalo en las altas esferas del gobierno que el general de la policía y el viceministro del interior, Carlos Fierro, renunciaron a pocas horas de divulgarse. Frente a las distintas interrogantes que generaron estos sucesos, quiero enfocarme en uno de los factores que considero generan estas situaciones: la búsqueda de raiting, que responde a la rentabilización de los medio Precisamente s.
Más allá de la ética del locutor o el matoneo que sufrió la joven, en el caso de Carlos Mira necesitamos recordar que La Mega busca antes que nada entretener, a cualquier precio y, precisamente, por generar los mayores ingresos. Ellos no están trabajando en función de generar contenidos para la juventud que de un modo u otro les aporte en algo, sino en las dinámicas que llenen de likes sus redes sociales, aumenten el precio de sus pautas y, finalmente, resulte rentable para el dueño del medio radial (quien resulta ser el mismo accionista de La FM).De la misma forma se puede ver la forma en que Vicky Dávila presentó el vídeo que refutaba la tesis del viceministro Carlos Fierro, quien negaba haber conocido al capitán de la policía Ányelo Palacios. Pese a ser una prueba considerable en el caso de La comunidad del anillo, la discusión giró en torno a la labor periodística de La FM: ¿era necesario publicar todo el vídeo?, ¿qué valor tenía, finalmente, este dentro del caso? Aparentemente fue un ejercicio efectivo para seguir aumentando la audiencia que Vicky había conseguido para la emisora con este caso. En la discusión de estos dos hombres difícilmente se puede sacar alguna otra conclusión más allá de que, efectivamente, se conocían desde antes. Sus gustos, preferencias sexuales y demás queda como reserva del sumario. Además, no hay claridad en cuanto a las fecha en que se realizó. A Vicky Dávila se le pidió la renuncia, por presión de un accionista. Carlos Mira renuncia sin
claridad en sus motivos, pues al poco tiempo hablaba de demandar a la muchacha por afectar su carrera y su vida. Pero La Mega no va a cambiar su estilo, que dio vía a este comportamiento, ni seguramente lo hará La Fm, que busca ponerse al nivel de audiencia que tienen sus competidores.
¿Entonces a quién le responden los medios, a sus accionistas o a la sociedad que acude a ellos? ¿Pueden responder a las necesidades sociales que tienen los jóvenes o que requiere el país para hacerle control a los políticos, las instituciones y el gobierno?
Hasta ahora este ha sido el panorama que viven nuestros medios en Colombia, quizá no muy distante de lo que sucede en otras partes del mundo, pero que nos debe preocupar cuando son solamente 4 grupos los que dominan los grandes medios de comunicación nacionales, limitando a la mayoría de la población a informarse con los contenidos que ellos determinan. Resulta preocupante que, pese a sus errores, una periodista tenga que renunciar cuando se enfrenta a la corrupción estatal, cuando es una de las labores que más necesita nuestro país al llevar décadas y décadas víctima de la corrupción. Que en vez de generar una discusión sobre el oficio, quede el silencio del poder en acción. Por la otra parte, la visión que existe de la juventud como estúpida, burlona y que no piensa nada más allá de entretenerse, nos restringe la vida a la ser consumidores sin criterio. Una jugoso objetivo para el mercado, que mueve la economía desde la cómoda pasividad.Perfecto para que los medios recurran a recetas baratas de música, sexo y bromas.
¿Saben?, sí pensamos, no nos quedamos solo en el entretenimiento y tenemos un mundo cada vez más complejo que nos exige cambios.
No obstante, no se trata de sacar el dinero de los medios. Para generar buenos contenidos,
sobre todo al hablar de periodismo investigativo, se necesitan grandes recursos económicos. Ni tampoco acabar con el entretenimiento, solo por servir al raiting. Todos
necesitamos un poco de distracción en la demencia que puede resultar el día a día en una
ciudad como Bogotá.Pero sí podemos, y debemos como jóvenes, arriesgarnos a generar alternativas que no tengan como fin el lucro. Trabajar en la financiación de los medios sin subordinarse al Estado o los empresarios. Una propuesta interesante es el ensayo de la economista Julian Cagé sobre una organización más democrática de los medios, al igual que una financiación que les permita mayor independencia. Igualmente necesitamos explorar nuevas tendencias sobre la forma en que se entiende la comunicación. Reconocer que no se limita a la radio, internet, televisión, prensa, etc.; sino que se involucra tanto en las dinámicas entre actores sociales, como en la vida de cada persona, pues su poder está en contactar distintas visiones de una misma realidad.
Entender que la comunicación puede generar cambios sociales.

Ajax Camilo, Bogotá 2016
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