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Desde el debate ¿Y ahora qué? – La participación juvenil en el proceso de paz

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Moderadora:
Karina Bocanegra

Panelistas:
Miyerlandy Cabanzo (Rexistiendo para la paz)

Nadiezhda Henríquez y Juan Ruíz (Hijos e Hijas para la Memoria y contra la impunidad)
Natalia Idrobo y Diana Lopez (Fondo Lunaria)
Carlos Parra (Jefe Gabinete de Angélica Lozano)
Fabian Acosta (Observatorio Juventud Universidad Nacional)

En esta mesa buscamos resaltar el efecto del “no” en el plebiscito en relación con la juventud. Aunque este resultado ha sido una pérdida histórica para la juventud y las clases menos privilegiadas. Se asiste de esta manera a una revigorización de un pensamiento retardatario, pero frente una generación en la que se ubican intereses relacionados con la tenencia de la tierra en minorías privilegiadas, y con una idea sobre la familia y el género que no incluye la diferencia, emerge una generación que está dispuesta a trabajar por la paz, más allá incluso de un resultado electoral.

Hay por otro lado muchos jóvenes que se mueven entorno a la acción directa o al trabajo comunitario en barrios; hay organizaciones cuya causa evidente no es la paz, como son la educación, la jornada única y otras reivindicaciones más concretas que no se recogen en un tema general como la Paz, entendida en el marco de cinco puntos estipulados para frenar un conflicto armado de más 50 años. Un contenido de paz que carece de mejoras concretas para dichas reivindicaciones locales de la juventud, es decir una coyuntura política que no les recoge en sus necesidades más inmediatas, es una suerte de retardo en las promesas que esos y esas jóvenes buscan. El resultado del en ese mismo sentido, visibiliza la ausencia de una cohesión en temas relacionados con la paz; la paz no se ha entendido desde la Interseccionalidad, desde la manera en que se conectan las múltiples subjetividades en las que se ubica el humano, como es la juventud, las mujeres o la expresión de la diversidad.

La política, los y las jóvenes tienen muchos matices, pero la juventud casi por antonomasia rechaza lo institucional; existen más bien, en éste sentido, politicidades que dan cuenta de diferentes maneras de hacer la política. Cada vez más se hace evidente una centralización en los espacios de participación institucionales, por lo que retar esa centralidad de la participación es un desafío para los y las jóvenes en la construcción de la paz, mientras se mantenga la vitalidad participativa desde cada identidad que cada sector de la sociedad pueda aportar desde sus particularidades.

En el marco del Acuerdo de Paz, no hay visibilización de una población trascendental como es la juventud, no se plantea una manera de recoger esas múltiples politicidades en un proceso de plebiscito, hay canales de participación en general, pero no una especificidad ni de participación juvenil, ni de incluir a la juventud de manera más específica como un sujeto que ha estado vinculado con la guerra de manera profunda evidencia de ello es que en el Acuerdo aparece sólo tres veces la
palabra juventud. Los y las jóvenes representan casi el 40% de las víctimas de la Guerra, y son el sujeto principal en la acción bélica como soldados.  La juventud se ha construido de tal manera en el contexto de la guerra, que generó una ruptura en la construcción de la identidad a través de unos principios impuestos sobre roles femeninos y masculinos; la construcción de la paz en ese sentido implica también una reconstrucción de lo que se rompió con la guerra, una nueva edificación de identidades.

La palabra participación ha estado muy manoseada por la academia y los mismos programas sociales; la participación debe ser democratización en sentido social y no procedimental, es decir, implica promover el ejercicio de la juventud, y cómo ésta se relaciona de múltiples formas con los problema sociales y con la solución de los mismos. Los y las jóvenes son como chispazos de acciones, la juventud no es una etapa eterna de la vida, y por esos mismo representan una participación temporal que emerge y se esfuma de manera constante, por eso lograr mantener la movilización es un reto, al igual que fomentar nuevos liderazgos en diferentes momentos de la historia.

Escrito por moderadora, Karina Bocanegra