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Desde el debate ¿Y ahora qué? – Educación y paz: propuestas juveniles y desde mujeres

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Moderador:
Julián Bautista Lara

Panelistas:
Viviana Rosero (Grupo Paraíso)  
Valentina Castaño (Siembra Paz)
Roxana Sefair y  Kaisha Gómez (Rosario Sin Bragas)
Fabián Acosta  (Observatorio de Juventud Universidad Nacional)
Natalia Paez (Ministerio de Educación)

El inesperado resultado del plebiscito en Colombia, suscitó un debate en torno a si la derrota del SI es la manifestación del fracaso de la educación en nuestro país. Como lo diría Julián de Zubiría, “en un país en el que 3 de cada 1000 personas saben leer de manera crítica, es un país que parece no moverse por las ideas sino por emociones primarias como el miedo, la ira o la venganza” algo que al leer la entrevista de Juan Carlos Vélez en el diario La República, vemos que el centro democrático entendió muy bien. Horas después del triunfo del No y de las declaraciones de las FARC se cuestionó si ¿el principal obstáculo de la paz en Colombia no son realmente la FARC, sino un sistema educativo incapaz de modificar las maneras de pensar, y de convivir de los ciudadanos?

Buscando dar respuesta a la pregunta anteriormente planteada, se cuestionó primero si la abstención en Colombia, la cual aumentó en el plebiscito del 02 de Octubre, demostraba un fracaso de los esfuerzos desde la constitución del 91 y de la implementación de los gobiernos escolares por fortalecer una cultura democrática. Si bien esta abstención obedece a una apatía habitual por los procesos electorales desde la ciudadanía, es debido también a una falla en la cobertura y la calidad de la educación en el país, pues es fundamental “llevar la educación donde nunca ha llegado”.

Sin embargo es menester entender que el modelo de “educación tradicional occidental” no es el único que debe imperar, debido a que Colombia es una sociedad pluricultural con diversos saberes. Este desconocimiento de la ancestralidad ha impedido que en Colombia se produzcan transformaciones reales desde los territorios; generando un desconocimiento de otras realidades en donde el conflicto armado ha hecho presencia en muchos casos. No obstante, en la polémica de las falsas cartillas por ejemplo, se evidenció cuán difícil es cambiar los modelos de educación en Colombia. Desde el Ministerio de Educación se buscó, haciendo cumplimiento a un fallo de la Corte Constitucional, hacer un cambio en los manuales de convivencia escolares con el ánimo de combatir la discriminación en los colegios a causa de las orientaciones sexuales de los niños y niñas; lo cual recibió un rechazo inesperado por parte de sectores religiosos y ciudadanos, pues consideraban que la “ideología de género” pretendía imponer formas de pensar que iban en contra de sus creencias.

Y a estas dificultades anteriormente planteadas, se suma la de “luchar contra la anti cultura” que se promueve desde los medios. Si bien hubo un apoyo generalizado por parte de los medios de comunicación al proceso de paz, es evidente la complicidad de estos en la construcción de una cultura del odio, la discriminación y la venganza en Colombia.

Por consiguiente a la pregunta ¿y ahora qué?, en unísono se escuchó decir que no es permitido dar un paso atrás, pues si bien se reconoce que los alcances de los acuerdos de paz entre el Gobierno Nacional y las FARC se quedan cortos en muchos aspectos, es necesario defender lo ya logrado en materia de reconocimiento a las mujeres, a las víctimas y a las minorías, y al fortalecimiento del campo como factor fundamental para la construcción de paz.

Por tanto son bastantes los retos a los que se enfrenta la sociedad colombiana para construir una educación que realmente esté al servicio de la paz y no del mercado. “Es lo público lo que está privatizando lo público”, donde vemos una Universidad Pública cada vez más desfinanciada y un modelo de educación superior que forma estudiantes para el mercado y no para las demandas reales de la sociedad, entre ellas la paz. Y son los jóvenes los que han demostrado con su capacidad de movilización la responsabilidad que tienen por darse los debates del país y apropiarse de las luchas que se tengan que dar para conseguir una paz incluyente, duradera y que tenga a la educación como baluarte.

Resumen escrito por moderador, Julian Bautista Lara