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En esencia desde las mujeres del Abya Yala tejemos una nueva historia…

Colombia se sitúa a lo largo del siglo XX en su desarrollo histórico bajo un contexto de guerra, en la actualidad es el segundo país a nivel internacional de desplazamiento forzado interno, bajo esta dinámica son las mujeres las que viven más vulneraciones y violaciones a sus derechos encarnados en sus cuerpos como territorios de combate, quienes han vivido violencias sistemáticas desde desplazamiento forzado, tratos crueles, hostigamientos, torturas, amenazas físicas, psicología, violencia sexual desterritorialización, desestrución de sus tejidos socio-culturales, fragmentando sus dinámicas comunales que quebrantan la dignidad humana y el buen vivir, son estas amazonas quienes reconstruyen una y mil veces los espacios, recorriendo los campos donde quedan sus muertos, sus memorias, intentando preservar y garantizar sus vidas o las de sus familias, reconstruyendo sus comunidades, caminando para volver a danzar e intentar soñar una nueva historia.

En este sentido hoy nos enfrentamos a unos equipos y modelos terapéuticos, jurídicos, sociales, económicos, ambientales que no responden a las necesidades de la sociedad civil Colombia, son sistemas que garantizan la condición privada y desarrollo anti- derechos de las comunidades bajo dinámicas situadas en megaproyectos, explotación minero- energética, privatización de los servicios básicos ciudadanos (educación, salud, vivienda, bienestar social, servicios de sanidad entre otros), usos de suelos que generan un desgaste ambiental, una no garantía de no repetición de las violencias, donde hoy por hoy las mujeres vienen enfrentando afectaciones en multi-niveles en su desarrollo vital de las personas y soberanía de sus territorios.

Sin embargo bajo esta dinámica las mujeres vienen activando acciones de organización comunal, procesos de soberanía alimentaria, círculos de solidaridad entre mujeres, tejidos de palabra, ambientes de recuperación cultural, activistas por la garantía de sus derechos, son quienes exigen que sus muertos sean resignificados y no queden en la impunidad (https://www.youtube.com/watch?v=F3aSM-CCuEk).

En este dialogo las mujeres jóvenes, adolescentes y niñas quizás son quienes con mayor fuerza viven estas dinámicas, debido a que muchas de ellas no pueden acceder a los servicios existentes prestados por el Estado, al situarlas como sujetas de cuidado quienes necesitan un agente que guíe su atención, rompiendo su sentir como sujetas de derechos, por ejemplo en general acceder a la propiedad de tierra es difícil para las mujeres pero en las mujeres jóvenes se agudiza con mayor fuerza, porque gran parte de ellas aun no cumple la “mayoría de edad” estipulada en la constitución política de Colombia, motivo por el cual es negado su derecho, aunque sean cabezas de hogar, el mayor número de mujeres desplazadas está entre los 14 y 30 años, otro caso que podemos observar en términos de derechos sexuales y reproductivos, es el Aborto en Colombia está tipificado el aborto en tres casos, (mal formación del feto, riesgo de la madre o violación), sin embargo acceder a este derecho se vuelve difícil, primero porque parte de los médicos se asumen como objetores negando el servicio, los dispositivos de atención se demoran para dar las solicitudes y la atención se mira a través del enfoque familiar y no bajo la autonomía de las mujeres, por ejemplo los equipos que atiende los casos por violación en gran parte de los casos no garantizan un proceso de atención vital, sino por el contrario una doble o triple victimización de la persona bajo enfoque que hacen que la persona recuerde el episodio traumático una y mil veces, que no genera sanación sino un bloqueo emocional, psíquico y a veces hasta físico, se puede vislumbrar que para el caso Colombia los desarrollos teóricos, metodológicos y terapéuticos frente al trauma social son escasos y su desarrollo aún está en proceso de elaboración. Se puede inferir que este vacío como consecuencia de una guerra irregular que permanece aún en el contexto actual; para los diversos países que han logrado desarrollar el trabajo terapéutico, la memoria y reparación en el sentido de trauma social, se ha dado en un proceso de cesación del conflicto armado.

Sin embargo es necesario decir que hoy la sociedad civil pero especialmente los y las jóvenes nos situamos en un momento histórico ante un proceso de paz en construcción, seremos las tejedores de una sociedad que pueda sanar, romper imaginarios que educan para la guerra y no para la paz, pensarnos una educación para la paz, conmover políticas de la diferencia desde la alteridad, la sensibilización y potencialización de las emociones como herramienta de reconocimiento y empoderamiento de los seres, diálogos como sujetos políticos desde la neuroconvivencia a través del juego y el arte, (Pedagogía propuesta por otra escuela https://www.facebook.com/CorporacionOtraEscuela/?fref=ts), un sueño por la esperanza, por el soñar, creer y sentir con Otr@ y en el otr@, el cuidado de si y para sí, una construcción de los territorios desde la soberanía y autonomía de las comunidades, donde dancemos una historia de Nación por el buen vivir, pintemos la vida con ojos de sabiduría y justicia.

En esencia desde las mujeres del Abya Yala tejemos una nueva historia, un nuevo sentir, una danza por el recuerdo y la vida, quienes poseemos la fuerzas de las Cihuateteas, las Amazonas, las valquirias, somos la energía de nuestras antepasadas, carnavaleando para romper las penas, somos brujas quienes conjuramos un dialogo por el buen vivir, un viaje por la lucha y la resignificación de nuestros cuerpos y territorios, hoy tejemos mantas de colores para la activación de nuestros derechos, porque pensar y construir una Colombia diferente es posible (Para la guera nada https://www.youtube.com/watch?v=mhp5YRJXxH8) (Cuando las cabezas de las mujeres se juntan https://www.youtube.com/watch?v=gYpJsDtrOH8)

Jeimy Yasmin Alberto, 2015

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