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La fiesta que nunca fue…

zzzzinte1Supporters of Colombian president and presidential candidate Juan Manuel Santos raise their hands with the word "Peace" written on them during a peace event in Bogota, on June 11, 2014. Colombia's government and the country's second largest guerrilla group, the National Liberation Army (ELN), announced on the eve they have opened peace talks, which adds to those taking place with the FARC, with a tense runoff presidential election just days away. AFP PHOTO/Diana Sanchez zzzz

Ayer iba a ser el día de la gran fiesta en Colombia, la fiesta para celebrar el anhelado acuerdo de paz para poner fin a uno de los conflictos armados más largos de la historia. Por primera vez, el factor de reconocimiento de Colombia por la comunidad internacional no se limitaba al narcotráfico ni a la guerra, sino a la paz. Pero la fiesta nunca fue. La paz se quedó atrapada estando próxima a la meta y con ella, la esperanza de millones de colombianos que habían apostado por el sí.

Después de 4 años de negociaciones en la Habana por fin se lograron un cese al fuego y un acuerdo de paz entre el gobierno colombiano y las FARC, respaldados por un cuerpo de expertos y negociadores internacionales. Ayer, 2 de Octubre de 2016, era el turno del pueblo colombiano para expresar su acuerdo en el plebiscito. Iba a ser el día de la gran fiesta para celebrar el acuerdo de paz y poner fin a éste largo conflicto. Pero, en su lugar, fue el día en que se evidenció que los principales actores de la guerra, el gobierno y la guerrilla, habían fracasado en lo más importante: convencer a su propio pueblo.

En el plebiscito de ayer menos del 37% de los colombianos habilitados votaron. En total, el 18,42% de la población votó por el no y el 18,26% votó por el sí. El margen de beneficio del no se traduce en una polarización del país que podría llevar a una crisis nacional.

Los resultados de la votación en las diferentes regiones del país sugieren que la mayor parte de los votantes por el no se encuentran en las zonas menos afectadas por el conflicto, donde la guerra se presencia desde la pantalla de un televisor, mientras que la mayoría de los que votaron por el sí parecen ser aquellos que viven los disparos a diario. Las víctimas del conflicto armado en Colombia fueron las que votaron por el sí al acuerdo de paz de manera contundente, las mismas víctimas que, tanto antes del plebiscito cómo ahora, han sido protagonistas al sufrir las consecuencias de las decisiones de otros.

Hoy los intentos por dilucidar la razón de la polarización en Colombia son varios y la incertidumbre sobre las implicaciones del resultado del plebiscito es evidente. Nuestros pensamientos están con todas las personas que lucharon día y noche para lograr éste primer paso para la paz que significaba el acuerdo. Hoy imaginamos que muchos de ustedes estarán dudando si vale la pena esta lucha. Imaginamos que las víctimas del conflicto que votaron por el sí, se estarán preguntando ¿quiénes están con nosotros hoy? Imaginamos también la angustia y la tristeza que tantos colombianos respiran hoy. Queremos que sepan que hoy, mañana y siempre seguiremos apostando por ustedes porque sabemos que son y serán ustedes aquellos capaces de construir otra Colombia, diferente, donde quepan todos. Todavía no es tarde, solo es el comienzo.